viernes, 6 de julio de 2018

Peligra la economía colombiana de continuar violando la soberanía económica de Venezuela


Por: Oscar Javier Forero


Quienes habitamos la República Bolivariana de Venezuela entendemos de primera mano que “la paz de Colombia es la paz de Venezuela”, por eso, desde estas tierras se han hecho innumerables gestiones, para dar inicio a diversos procesos de paz o a conversaciones que conlleven bien sea a reducir el conflicto o a liberar secuestrados por parte de grupos al margen de la ley.

La postura venezolana de coadyuvar en el fin del conflicto interno colombiano ha sido histórica, sin embargo es perentorio destacar que fue durante los años de gobierno del Presidente Hugo Chávez cuando más avances y esfuerzos hubo al respecto, las gestiones llevadas a cabo en el gobierno bolivariano fueron el punto de partida del proceso de pacificación de las FARC, así se quiera ignorar esta realidad por el ahora hostil gobierno de Juan Manuel Santos y por la propia oligarquía colombiana.

Esta postura pacifista se debe a que Venezuela ha sido receptora de buena parte de los problemas que han aquejado a la sociedad colombiana producto del conflicto armado. De acuerdo a datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística venezolano (censo 2011), el número de extranjeros en el país era de 1,03 millones, de ellos el 70% provienen de Colombia, es decir 721.791 personas. Dicha cifra podría ser superior producto del ingreso continuo de desplazados sin ningún tipo de registro migratorio, reportes de la ACNUR dan fe de por lo menos 173.529 colombianos con necesidad de protección en Venezuela para 2014.

El auge del éxodo de negranadinos a tierras venezolanas concuerda a plenitud con el incremento del conflicto armado colombiano: De acuerdo a un artículo publicado por Alcides Gómez Jiménez en el Espectador, “el gran salto de la emigración de colombianos a Venezuela se dio en la década del setenta del siglo pasado, cuando de 180.100 en el censo de 1971, se pasó a 508.200 en el censo de 1981, para en adelante estabilizarse: 529.900 en 1990, 608.700 en 2001 y 721.800 en el censo de 2011”.

El ingreso desmedido de personas huyendo de la violencia generó un sinfín de inconvenientes a lo interno de la sociedad venezolana: Crecimiento de los cinturones de miseria alrededor de las grandes ciudades, aparición de actividades delictivas desconocidas hasta finales de la década del 70 como extorsión, secuestro y sicariato, pérdida de soberanía por parte de grupos al margen de la ley e incremento en los niveles de pobreza.

Contrario a lo que se cree, la ola de inmigrantes colombianos continúa. Recientemente municipios fronterizos como García Hevia en el estado Táchira y Jesus Maria Semprum en el estado Zulia han recibido de manera permanente refugiados producto de la agudización del conflicto en la zona del Catatumbo colombiano. Dada la violación de los acuerdos firmados en La Habana entre el gobierno y las FARC muy seguramente el ingreso de campesinos y activistas políticos huyendo continúe, aún con la compleja situación venezolana. No es para menos, es preferible resistir los embates de la economía venezolana que perecer a manos del terrorismo de Estado colombiano.

Actualmente Venezuela vive la peor crisis económica, política y social de su historia, que amenaza con profundizarse a niveles, hasta ahora inimaginables. Si bien la crisis tiene un carácter estructural, dado el petro Estado instalado desde finales de la década de los 30 del siglo pasado, la República de Colombia ha jugado un importantísimo papel en la profundización de la misma.

Pocas veces del lado colombiano se reconoce que existe una permanente y nociva violación de la soberanía económica venezolana producto de la creación de un Banco Central paralelo que, con la complicidad del Estado, determina de manera arbitraria el valor del bolívar venezolano, sin olvidar que la estatal Petróleos de Venezuela pierde por lo menos 12 mil millones de dólares anuales por concepto de subsidios al combustible, subsidio que, en buena parte, va a engrosar las cuentas de robustos grupos de poder que surten de combustible no sólo el parque automotor de departamentos como Norte de Santander, Guajira y Arauca, sino que también proporciona la gasolina para el procesamiento de la hoja de coca en el Catatumbo, la segunda mayor zona productora de cocaína en el mundo, de acuerdo a la Oficina de las Naciones Unidos Contra la Droga y el Delito.

Ante todo esto, hay algo que no se quiere ver: La llegada desmedida de productos venezolanos está generando una especie de reflujo que, de no controlarse, generará un shock en el aparato económico colombiano volviéndolo estéril y malicioso. A la fecha ya son varios los sectores económicos golpeados por el contrabando, veamos:

La Federación de Ganaderos (Fedegan) ha denunciado las pérdidas del sector producto del contrabando de queso, leche y carne venezolana, ciudades como Cúcuta que requieren de 400 animales/día para alimentar a su población están sacrificando no más de 70 reses, semejante situación padece el gremio ganadero de departamentos como Cesar, Guajira, Atlántico, Magdalena, Santander y Bolívar. El gremio cafetero ha alertado de la presencia de café de contrabando “hasta en departamentos como Antioquia”, lo cual perjudica no sólo la producción sino la calidad de la misma debido a la falta de controles fitosanitarios.

El sector calzado, textil y marroquinero reporta el ingreso de más de un billón de pesos en prendas traídas de contrabando. La Asociación Colombiana de Gas Licuado no se queda atrás, denuncia pérdidas superiores a los 100.000 millones de pesos producto de llenaderos clandestinos cercanos a la frontera con Venezuela. En general, sectores estratégicos y que emplean buena parte de la mano de obra del país como construcción y producción agrícola, entre otros, dejan de recibir por lo menos 6 mil millones de dólares.

De continuar este panorama de violación de la soberanía venezolana, habrá un colapso no sólo económico sino social con implicaciones muy complejas que desde ya se comienzan a percibir. Es más que evidente que el Estado colombiano no cuenta con la capacidad de atender a la totalidad de sus conciudadanos en temas como salud, educación, trabajo digno o vivienda. No en vano es el octavo país más desigual del mundo y el segundo en número de refugiados internos, sólo superado por Siria.

Tal panorama exige el desechar las posturas intervencionistas y profundizadoras de los conflictos que padecen cada uno de los países. Las posturas chauvinistas, patrioteras y de vernos como enemigos están de más. Si en Colombia la violencia y la guerra continúan, Venezuela se verá impactada, si en Venezuela se profundiza la crisis económica Colombia también sufrirá alteraciones, en pocas palabras “La paz de Colombia es la paz de Venezuela y la estabilidad económica de Venezuela es la estabilidad económica de Colombia”.

No tenemos opción alterna a la unión, pareciera que la providencia se encargó de enraizar nuestros caminos. Por algo el Libertador Simón Bolívar vislumbró que “La unión de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres sino inexorable decreto del destino”.


Publicado Originalmente bajo el título "La estabilidad económica de Venezuela es la estabilidad económica de Colombia", en la Edición N° 140 de Periferia, Prensa Alternativa.

lunes, 25 de junio de 2018

¿Cómo serían los equipos del mundial sin los inmigrantes? Fútbol e inmigración

Por: Oscar Javier Forero
Economista

La inmigración es, casi la totalidad del año, motivo de titulares de prensa, de leyes y decisiones por parte de políticos y de opiniones por parte de personalidades. Es conocida la, cada vez mayor, inmensa ola de refugiados que a menudo trata de cruzar el espacio Schengen, o línea limítrofe que separa a 26 países de la Unión Europea de sus vecinos, entre ellos África, las naciones balcánicas y el Oriente Próximo; también, es motivo de indignación el trato denigrante y cada vez más nazista del gobierno norteamericano en contra de los migrantes latinos.

Para septiembre de 2016, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado denunciaba, en un emotivo video, el cual contó con la participación del famoso cantautor español Joan Manuel Serrat que “en los últimos 6 años han muerto más de 15mil personas tratando de llegar a Europa”, a su vez alertaba que aquel Mediterráneo que inspiró al propio Serrat a dedicarle una canción, hoy se ha convertido en “una gigantesca fosa común” en el cual las “gentes se dejan la vida, tratando de ponerse a salvo de la guerra”.

A la fecha la penosa fosa común que se encuentra al frente de publicitados lugares como Cannes, Saint Tropez, Cerdeña o Mallorca ha crecido, de acuerdo a la Oficina Internacional del Migrante (OIM) para 2017 fallecieron ahogados más de tres mil migrantes, mientras que en lo que va de 2018 la cifra supera el millar. Dicho número ha aumentado en los últimos años producto de las propias guerras e invasiones que, de manera indiscriminada, llevan a cabo los Estados Unidos y la propia OTAN.

Si bien es la propia Europa responsable de buena parte de la crisis que conlleva a la movilización de millones de africanos, asiáticos y balcánicos que huyen del terror de tropas y mercenarios de la guerra, su política migratoria, además de xenófoba, plantea el cierre de sus fronteras a través de la construcción de muros o vallas como la existente entre Hungría y Serbia, las de Melilla y Ceuta entre España y Marruecos o la de Calais en Francia.

No obstante Europa, al igual que los Estados Unidos, reniega de los inmigrantes pero saca el máximo provecho de ellos. Por lo menos 43 jugadores nacidos en África o de padres africanos integran 8 de las 14 selecciones de la UEFA clasificadas al mundial, en el caso de jugadores nacidos en Asia hay 1, de los Balcanes cuentan con 10 y entre Sudamérica y el Caribe hay 16. En total el Continente que tanto denigra de los migrantes, que los humilla, expulsa y explota cuenta con 70 jugadores, que a la fecha han marcado 12 goles, haciendo celebrar a una entusiasta hinchada, que por unos días, solo por unos días, se olvidará de muros, color de piel y xenofobias. Veamos:

FRANCIA. 17 jugadores:
14 Africanos: Steve Mandanda (Congo), Presnel Kimpembe (Congo), Samuel Umtiti (Camerún), Adil Rami (Marruecos), Djibril Sidibe (Senegal), Benjamín Mendy (Senegal), Paul Pogba (Guinea), Corentin Tolisso (Togo), N´Golo Kanté (Malí), Blaise Matuidi (Angola), Steven Nzonzi (Congo), Nabil Fekir (Argelia), Kylian Mbappé (Camerún), Ousmané Dembelé (Malí-Mauritania).

01 Asiático: Alphonse Areola (Filipinas).

02 Caribeños: Raphael Varane (Martinica), Thomas Lemar (Guadalupe).

SUIZA. 14 jugadores:
07 Africanos: Yvon Mvogo (Camerún), Francois Moubandje (Camerún), Joan Djourou (Costa de Marfil), Gelson Fernandes (Cabo Verde), Breel Embolo (Camerún), Denis Zakaria (Congo-Sudan del Sur), Manuel Akangi (Nigeria).

06 Balcánicos: Granit Xhaka (Kosovo), Valon Behrami (Kosovo), Blerim Dzemaili (Albania), Xherdan Shaqiri (Kosovo), Haris Seferovic (Bosnia), Mario Gavranovic (Bosnia).

01 Sudamericano: Ricardo Rodríguez (Chile).

BELGICA. 8 jugadores:
07 Africanos: Dedrick Boyatá (Congo), Marouane Fellaini (Marruecos), Mousa Dembelé (Malí), Nacer Chadli (Marruecos), Romelu Lukaku (Congo), Michy Batshuayi (Congo), Youri Tielemans (Congo).

01 Balcánico: Adnan Januzaj (Albania-Kosovo).

INGLATERRA. 8 jugadores:
02 Africanos: Danny Welbeck (Ghana), Dele Alli (Nigeria).

05 Caribeños: Ashley Young (Jamaica), Ruben Loftus (Jamaica), Raheem Sterling (Jamaica), Kyle Walker (Jamaica), Danny Rose.

01 Sudamericano: Fabian Delph (Guyana).

PORTUGAL. 6 jugadores:
05 Africanos: William Carvalho (Angola), Joao Mario (Angola), Gelson Martins (Cabo Verde), Ricardo Pereira (Cabo Verde), Manuel Fernandez (Cabo Verde).

01 Sudamericano: Pepe (Brasil).

ALEMANIA. 5 jugadores:
03 Africanos: Antonio Rudiger (Sierra Leona), Jerome Boateng (Ghana), Sami Khedira (Tunez).

02 Balcánicos: Mesut Ozil (Turquía), Ilkay Gundogan (Turquía).

DINAMARCA. 5 jugadores:
03 Africanos: Mathias Jorgensen (Gambia), Yussuf Poulsen (Tanzania), Pione Sisto (Uganda).

01 Caribeño: Viktor Fisher (Haití)

01 Sudamericano: Martin Braithwaite (Guyana)

SUECIA. 3 jugadores:
02 Africanos: Martín Olsson (Kenia), Isaac Thelin (Congo)

01 Balcánico: Jimmy Durmaz (Turquia)

ESPAÑA. 3 jugadores:
03 Sudamericanos: Thiago Alcantara (Brasil), Rodrigo Moreno (Brasil), Diego Costa (Brasil).

POLONIA. 1 jugador:
01 Sudamericano: Thiago Rangel (Brasil).

Paradójicamente el territorio que más aporta jugadores mundialistas para fortalecer las nóminas de los países europeos es la República Democrática del Congo con 9 futbolistas, no obstante dicho país nunca ha clasificado a una Copa del Mundo y se encuentra en el puesto Nº 83 del ranking de la FIFA compuesto de 211 naciones.

El modelo de “desarrollo” que nos venden e imponen, a sangre y fuego o, en el mejor de los casos: dólares, está diseñado para que las potencias occidentales ganen aún sin contar con los recursos minerales, las materias primas  y, cómo se demuestra en el fútbol, hasta el talento

El dinero de los países ricos viaja hacia los países pobres atraído por los jornales de un dólar y las jornadas sin horarios, y los trabajadores de los países pobres viajan, o quisieran viajar, hacia los países ricos, atraídos por las imágenes de felicidad que la publicidad ofrece o la esperanza inventa. El dinero viaja sin aduanas ni problemas; lo reciben besos y flores y sones de trompetas. Los trabajadores que emigran, en cambio, emprenden una odisea que a veces termina en las profundidades del mar Mediterráneo o del mar Caribe, o en los pedregales del río Bravo”.
"Patas arriba: La escuela del mundo al revés" (2008), Eduardo Galeano



miércoles, 13 de junio de 2018

domingo, 10 de junio de 2018

A propósito de la operación Manos de papel: CONTRABANDO DE EXTRACCIÓN EN LA FRONTERA COLOMBO VENEZOLANA


Oscar Javier Forero
Economista

La frontera colombo venezolana reúne una serie de características que la separan de lo tradicional, estas características se afianzan con mayor ahínco en los cerca de 160 kilómetros de línea limítrofe que comparten el estado Táchira, del lado venezolano, y el Norte de Santander, del lado colombiano, presentando un alto flujo comercial, financiero y de innumerables relaciones humanas.

Actualmente hay un proceso de retroceso de la legalidad que contrasta con el auge de la ilegalidad. Entre  1960 y 2014, las relaciones formales entre ambos países, pasaron de 2 millones de dólares a 8 mil millones de dólares respectivamente. A la fecha el intercambio legal, no supera los 700 millones de dólares, mientras la economía delictiva, impulsada principalmente por el contrabando y el fraude cambiario moviliza cerca de 7 mil millones de dólares.

La economía delictiva ha ampliado su rango de acción, a su vez que ha pululado por todo el territorio nacional, dominando los circuitos de producción, distribución, consumo, así como las principales rutas de extracción marítima, terrestre e incluso aérea, aprovechando la hiperdevaluación de la moneda venezolana y las inmensas asimetrías que esto genera entre la economía nacional y la de los otros 14 Estados/Nación con los que comparte frontera.

A través de los mecanismos de extracción ya señalados, de nuestro territorio salen, por la vía ilegal, más de 30 mil millones de dólares de acuerdo a cálculos propios. Diariamente, tan solo por el estado Táchira, se desvían 1,2 millones de litros de gasolina, generándole pérdidas anuales a PDVSA y al Tesoro Nacional por el orden de los 400 millones de dólares. En el caso del estado Zulia las pérdidas superan los mil millones de dólares, sólo en combustible.

Sobre este asunto particular es importante destacar que el Estado colombiano coopera para que la ilegalidad se mantenga y hasta prospere, no olvidemos que el Gobierno neogranadino es uno de los principales aliados de los Estados Unidos en la región y ha manifestado de manera abierta que “trabaja” para el retorno de la “democracia en Venezuela”. Hasta antes de la crisis fronteriza de 2015, el suministro de gasolina que realizaba ECOPETROL a la ciudad de Cúcuta no superaba las 13 gandolas diarias, en Arauca el suministro no superaba las 4 gandolas y en la Guajira ni siquiera se enviaba una sola gota de combustible, mientras tanto Táchira surtía hasta 117 gandolas/día, Apure 43 gandolas/día y el estado Zulia cerca de 300 gandolas/día, de ellas, más del 65% se iban de contrabando, es decir unos 10 millones de litros día

La cooperación para que haya un descarado desangre sobre nuestros recursos energéticos no va sólo allí, el estamento jurídico colombiano legaliza lo que llega de manera ilegal a su territorio, para sólo mencionar un documento, el Decreto 4136 de 2004 reconoce los más de 60 pasos ilegales o trochas por donde circula el grueso del contrabando, legitimando la práctica ilegal siempre y cuando se garantice el pago de tributos ante la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN):

Artículo 1: Aplica exclusivamente para los combustibles líquidos del petróleo que se introduzcan desde la República Bolivariana de Venezuela.
Artículo 5: Centros de acopio (…) Deberán estar ubicados en sitios aledaños al paso o cruce de frontera de los municipios de San José de Cúcuta, Los Patios, Puerto Santander y Villa del Rosario, habilitados como lugares de ingreso por la DIAN”.

De igual forma en la frontera entre Táchira y Norte de Santander se encuentran, además de las ya mencionadas trochas, 3 puentes internacionales por donde circulan más de 50 mil personas al día que movilizan, por medio de lo que se conoce como “bachaqueo” o “pitufeo” alimentos, combustibles, dinero en efectivo, lubricantes, medicinas, ropa, calzado, libros y hasta hielo empacado.

Todo este inmenso volumen ha dado pie para que en la ciudad de Cúcuta, se haya venido creando un robusto sistema financiero que poco a poco fue dominando y captando casi la totalidad del flujo de capitales que circulan por la frontera, lo que, sumado a triangulaciones con tasas reflejadas a través de portales web del dólar paralelo, derivó en la colocación de una tasa cambiaria diferente a la acordada por los gobiernos, que básicamente busca depreciar de manera sistemática el valor del bolívar venezolano con fines no sólo económicos sino políticos.

Ha sido tal el auge del sistema financiero nortesantandereano, que actualmente existe una especie de banco central paralelo al BCV venezolano, que trabaja de manera coordinada con los portales web y viola de manera flagrante la soberanía económica de nuestro país. Esto, sumado a errores en la política monetaria y cambiara venezolana, conduce a un sin fin de distorsiones que a la fecha determinan el costo de los productos no sólo en zonas de frontera sino en la totalidad del territorio nacional, impulsando buena parte de la hiperinflación que arropa el aparato económico venezolano.

En el último año la depreciación de la moneda superó el 5000%, a su vez surgieron nuevos mecanismos depreciativos, tal vez el más importante ha sido el de contrabandear papel moneda, una práctica ahora común que arroja jugosos beneficios a quienes lo practican. Por un billete de 100.000 bolívares, en efectivo, llevado a Colombia, es posible obtener hasta 500.000 bolívares, por transferencia, depositados en una cuenta bancaria venezolana. Esta modalidad ha generado una nueva distorsión: El mercado venezolano fija precios completamente diferentes sobre bienes y servicios, si se pagan en efectivo o a través de pagos electrónicos.

En las últimas semanas el Gobierno venezolano activó la “Operación Manos de Papel”, por medio de la cual busca debilitar las finanzas de los grupos que afectan la estabilidad económica del país. Los resultados arrojan más de 250 personas detenidas y la congelación de 1133 cuentas bancarias (especialmente del recién intervenido banco BANESCO), que reunían 3 billones de bolívares suficientes para cancelar más de un millón de salarios mínimos mensuales.

Esta acción debe acompañarse de otro conjunto de medidas que certeramente golpeen a los grupos que delinquen. Es indudablemente necesario el apoyo del Gobierno colombiano, ciudades como Cúcuta o Arauca se encuentran fuertemente deterioradas por las propias distorsiones generadas en la zona fronteriza. Es necesario, aún con todas las diferencias, cooperar para contrarrestar la enorme influencia que, además de todo el daño generado, amenaza la soberanía y hasta la presencia de los Estados.

Mensualmente mueren decenas de personas producto del enfrentamiento de grupos al margen de la ley que se disputan la muy apetecida zona. Es tarea de gobiernos, instituciones, pueblo organizado, trabajadores, comerciantes, empresarios y universidades, a lado y lado del río Táchira, evitar la mexicanización de la frontera.


(*) Artículo publicado originalmente para la revista Correo del Alba en su edición Nº 11 de mayo de 2018.

viernes, 25 de mayo de 2018

THE NEW YORK TIMES: Cables diplomáticos de Estados Unidos sugieren nexos de Álvaro Uribe con narcotraficantes

Foto: Álvaro Uribe Velez reunido con Jefes paramilitares. Octubre de 2001.


CARACAS — Álvaro Uribe Vélez, el poderoso expresidente colombiano cuyo candidato para la presidencia, Iván Duque, es el favorito en las próximas elecciones, fue acusado de tener vínculos con narcotraficantes en diversas comunicaciones de diplomáticos de Estados Unidos, según cables recientemente desclasificados por el Departamento de Estado.

Los cables, que recientemente se pusieron a disposición de The New York Times, describen reuniones de 1992 a 1995 entre funcionarios estadounidenses y Uribe cuando era un político prometedor, así como información recabada por funcionarios colombianos que lo conocían bien. Los miembros del Partido Liberal, organización política en la que Uribe militó, dicen que tenía vínculos con los principales carteles de la droga, lo que incluye a la banda del capo Pablo Escobar.

Los cables evidencian nuevos datos sobre las acusaciones que durante años se han formulado contra Uribe. En repetidas oportunidades, el líder del Centro Democrático ha negado los señalamientos y sostiene que esas acusaciones reflejan los intentos de sus rivales políticos por afectar su reputación.

Uribe, quien con el tiempo se ha movido hacia la derecha, ahora es senador y pronto podría encabezar el bloque conservador que ganó la mayoría de los escaños en las elecciones parlamentarias de este año. Iván Duque, el protegido de Uribe que compite en las elecciones presidenciales, aventaja a sus cinco rivales en las intenciones de voto para la primera vuelta, que se celebrará el domingo.

Un cable de 1993 describe una reunión de la embajada con Luis Guillermo Vélez Trujillo, quien entonces era senador del Partido Liberal. El político se quejó de que la familia Ochoa Vásquez, un importante clan colombiano vinculado con el Cartel de Medellín, “había financiado” las campañas políticas de Uribe.

Alejandro González, otro senador del partido de Uribe, les dijo a los diplomáticos que Uribe “temía por su vida porque no pudo cumplirle a sus contactos del Cartel de Medellín” la promesa de negociar un acuerdo con el gobierno para lograr la rendición de Escobar.

Aunque los diplomáticos dicen que no encontraron pruebas contundentes que respalden esas acusaciones, las investigaron durante años y expresaron sus preocupaciones a los funcionarios estadounidenses.

“Seguimos sospechando de las conexiones de Uribe con el narcotráfico”, dice un cable de 1992 en el que los diplomáticos estadounidenses discutían las operaciones antidrogas realizadas con el apoyo de Uribe.

Los estadounidenses luchaban por comprender las motivaciones del hombre que luego sería presidente de Colombia y que este año ha vuelto a posicionarse como uno de los líderes políticos más influyentes de su país.

En la campaña electoral, Duque afirmó que Uribe, quien no puede volver a postularse a la presidencia por los límites constitucionales del mandato, es el “presidente eterno” del país.
“Álvaro Uribe transformó la política colombiana. Su legado está en todas partes y sigue siendo un actor político importante”, dijo Michael L. Evans, analista sénior del National Security Archive, una organización sin fines de lucro que le proporcionó los cables a The New York Times luego de solicitar que se desclasificaran.

Evans añadió: “Con estos cables nos enteramos sobre las acusaciones que más le preocupaban a la embajada: las licencias de aviación para las figuras del cartel; sus lazos financieros con el clan Ochoa, y, sobre todo, la posibilidad de que él pudiera estar comprometido con ellos”.

Uribe fue presidente de 2002 a 2010 y fue considerado como el aliado más cercano de Estados Unidos en la región durante la guerra contra los líderes del narcotráfico. Hizo un trato para desmovilizar a los grupos paramilitares en 2004 y atacó con éxito a los rebeldes de las Farc, que comenzaron a negociar un acuerdo de paz con su sucesor en 2016. Ambos grupos se financiaban con el tráfico de cocaína.

Pero hasta el día de hoy persisten las dudas sobre las posibles conexiones entre Uribe y el narcotráfico.

La Corte Suprema de Justicia de Colombia ordenó una investigación sobre un caso de manipulación de testigos contra Uribe que involucra al Bloque Metro, un grupo paramilitar y narcotraficante con sede en Medellín. El hermano de Uribe, Santiago, está esperando un juicio por cargos que lo acusan de haber formado un escuadrón de la muerte llamado Los Doce Apóstoles.

Los cables estadounidenses ofrecen una mirada a las acusaciones que Uribe enfrentó durante su ascenso político.

En la década de los noventa, una época marcada por la escalada de la violencia y la corrupción relacionadas con las drogas, Uribe emergió como un “joven líder con un futuro prometedor” y una “estrella brillante en la escena política colombiana”, dicen los cables diplomáticos.

Sin embargo, los diplomáticos también encontraron acusaciones que empañaban la reputación del líder político.

Vélez, el senador que dijo que la campaña de Uribe fue financiada por la familia Ochoa, les dijo a los diplomáticos sobre una reunión que se produjo en la década de los noventa entre Uribe, otros dos políticos y la esposa de Escobar. La reunión fue secreta hasta que Escobar publicó una carta al respecto y los diplomáticos querían saber cómo se había llevado a cabo.

Vélez dijo que Escobar había usado a los Ochoa, miembros del Cartel de Medellín, para organizar la reunión y “abrir un canal de comunicación” con César Gaviria, en ese entonces presidente de Colombia, como un favor personal.

Un cable explica que cuando los funcionarios de la embajada le preguntaron a Uribe sobre el encuentro, el político contó que sí había ocurrido y que él pensaba que iba a reunirse con la madre de Escobar, no con su esposa, para discutir la rendición del capo. “Él rechaza cualquier idea de diálogo o concesiones a Escobar”, escribieron los diplomáticos.

En otro cable de marzo de 1993, los diplomáticos planteaban dudas sobre Uribe, al citar su conexión con Ernesto Samper, que se convirtió en el presidente de Colombia en 1994. En el cable se dice que “hay sustancia en los rumores” de que Samper, Uribe y un tercer político relacionado con Samper estaban vinculados con los traficantes de drogas.

“Abundan los rumores de la participación de esos tres con narcotraficantes”, registra el cable. En el documento también se dice que los diplomáticos creían que Samper, de ser elegido, sería indulgente con los narcotraficantes.

Los diplomáticos estaban desconcertados con la información que recibían, puesto que Uribe se reunió varias veces con ellos para discutir planes con el fin de detener el tráfico de drogas.

En un cable de julio de 1993 se dice: “El senador Uribe ha demostrado ser un enigma para la embajada: tiene lazos familiares con los narcos (es primo de los Ochoa) además de los rumores de contactos creíbles que lo vinculan, pero sus declaraciones contra los traficantes y las protestas vehementes en la embajada”, escribieron los diplomáticos, “dicen lo contrario”.

Un documento de marzo de 1995 explica que en 1992 los diplomáticos recibieron información sobre un intento fallido de Uribe de nominar a “una persona asociada con una conocida familia de narcotraficantes” como candidato de su partido a la alcaldía de Medellín. Cuando ese intento falló, Uribe trató de nominar a un tío de Escobar, quien “también fue descartado”, según el cable.

Tomado de: https://www.nytimes.com/es/2018/05/25/cables-uribe-narcotrafico-colombia/

sábado, 5 de mayo de 2018

Venezuela y el extractivismo petrolero (*)


Si hay un país Latinoamericano que conozca de cerca lo que es petróleo, falso desarrollo y extractivismo es Venezuela. Desde 1922 con la concesión dada a la Royal Dutch-Shell, sobre el pozo Barroso II y hasta el día de hoy, la República Bolivariana de Venezuela ha padecido los avatares de poseer una inmensa riqueza bajo el subsuelo que ha estado lejos de materializarse en beneficios reales para la población más desfavorecida y que bien pudo haber servido de inspiración para que Gabriel García Marquez y su realismo mágico hicieran una extensa novela.

Los números de la historia petrolera venezolana son más que asombrosos, a la fecha se han extraído, por lo menos, 63 mil millones de barriles de crudo, equivalentes a 3,8 billones de dólares a precios actuales, a su vez aún queda por extraer la astronómica cifra de 297.500 millones de barriles certificados. No obstante los números podrían ir más allá, de acuerdo al Servicio Geológico de los Estados Unidos, Venezuela posee en realidad 513.000 millones de barriles extraíbles, mientras que estimaciones propias de Petróleos de Venezuela (PDVSA) sitúan el total de crudo depositado bajo el subsuelo en 1,3 billones, suficientes para abastecer al planeta entero por 37 años de forma ininterrumpida.

Tomando en cuenta sólo las reservas plenamente certificadas, Venezuela se convierte en el primer depósito de crudo del planeta, estados como Anzoateguí de poco más de 40 mil kilómetros cuadrados, poseen tres veces más petróleo que todos los demás países de Latinoamérica juntos, a su vez cuencas como la del Lago de Maracaibo superan por más de diez las reservas petroleras de Colombia.

Esto da pie para que en el imaginario general se haya formado la falsa idea del desarrollo a través de la explotación petrolera, lo que ha conducido desde finales de la década de los 30 del siglo pasado, a la instauración del Petro Estado como estructura política y económica que mueve, pero también vuelve estéril cualquier iniciativa que no vaya en torno a éste. Es importante destacar que la figura del Petro Estado no nació de manera natural, sino que fue impuesta por factores hegemónicos mundiales que, por medio de lo que se conoce como la división internacional del trabajo, dieron a cada uno de los países suplidores de materia prima un papel por jugar dentro del entramado capitalista mundial, así Colombia se especializó en producir café, Centroamérica frutas y Venezuela petróleo, por sólo poner un par de ejemplos.

Políticos, empresarios y medios de comunicación repiten al unísono y generación tras generación una frase atribuida a Arturo Uslar Pietri hace más de 80 años, la cual llama a “sembrar el petróleo”, es decir a invertir los ingresos de la renta petrolera en desarrollo y diversificación económica. Contrario a lo que se piensa, la dependencia petrolera ha dejado más distorsiones que beneficios, a su vez genera inequidad, parasitismo industrial, paternalismo, daños ecológicos irreversibles y mucha corrupción.

El ascenso en el precio internacional del barril de crudo avizora el nacimiento de una nueva etapa de derroche con divisas por doquier, pero también el advenimiento de una posterior etapa de escasez, endeudamiento y crisis como la que se vive en estos momentos. Se presenta entonces un reflujo de divisas, que se mezcla con distorsiones y que genera lo que se conoce como la infaltable “enfermedad holandesa”.

Desde la guerra árabe-israelí de Yon Kippur en 1973, el PIB venezolano se ha comportado de manera muy semejante al precio del petróleo, si éste asciende el PIB se expande, si éste decrece, el PIB retrocede. Debido a esta dependencia, cerca del 92% de las divisas que produce el país las origina la exportación petrolera, y tan sólo el 2%, es decir poco menos de 2 mil millones de dólares, las produce el sector privado, mientras que al momento de hacer uso de las divisas, el sector privado consume hasta 40 mil millones de dólares en un sólo año. Ello ha dado pie para que una clase elitesca, con la anuencia de altos funcionarios públicos, prefiera mantener la economía de puertos que producir.

La inmensa cantidad de dólares que ingresan a la economía, aún con los precios del petróleo bajos, encandila a la totalidad de la sociedad y da pie para que se ignore por completo el llamado pasivo ambiental. Esto ha llevado a que el Lago de Maracaibo sea considerado una inmensa cloaca, producto de infinidad de derrames petroleros ocurridos tanto en territorio venezolano como en territorio colombiano, siendo importante acotar que buena parte del oleoducto Caño Limón-Coveñas circula por la cuenca del Lago. Más recientemente, y a pesar de algunos avances en materia ambiental tales como la Constitución Bolivariana o la Ley de Aguas, el ejecutivo nacional se ha puesto como meta la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco, espacio geográfico que contiene el 90% del total de reservas de crudo del país y que se caracteriza por ser del tipo extrapesado altamente viscoso. De llevarse a cabo este proceso de explotación tal como está planteado, el río Orinoco, el quinto más largo del mundo y el segundo en cuanto a volumen de agua, estaría gravemente afectado, pues producir un barril de petróleo implicaría el uso de entre 460 y 700 litros de agua, un verdadero ecocidio si tomamos en cuenta que la meta para 2019 era la producción de 4 millones de barriles/día.

Los procesos extractivistas en general afectan de manera especial a las poblaciones más vulnerables que no figuran para las estadísticas del desarrollo centro periférico. La contaminación de las aguas, la desaparición de los bosques y su inmensa riqueza en flora y fauna, la desertificación de los suelos, el amenazante cambio climático y la aparición de posteriores enfermedades castigan con especial inclemencia a los pobres de Latinoamérica y de los llamados “países en vías de desarrollo”. La respuesta que ofrece el capital es cada vez más depredadora y violenta, el capitalismo tradicional que conocíamos, hasta hace unos años, de explotación de recursos con la anuencia de los gobiernos de turno se ha venido transformando, de acuerdo a los más recientes conflictos bélicos, en capitalismo por despojo.

Venezuela no escapa de la codicia del capital, la constante preocupación que manifiestan los Estados Unidos y la Unión Europea por lo que ocurre en el país es, en realidad, la necesidad del capitalismo corporativo de apropiarse, por la vía del despojo, de las inmensas riquezas de petróleo, oro, diamantes, coltán, gas y torio que por cosas de la providencia posee la República Bolivariana. Dichas reservas,  valoradas en más de 58 billones de dólares, garantizaría la supremacía militar, económica y tecnológica de los Estados Unidos, frente el amenazante ascenso de potencias como China, India y Rusia.


Oscar Javier Forero
Economista

(*) Artículo publicado originalmente para la edición Nº 138 de "Periferia Comunicación Alternativa". Mayo de 2018. Medellín, Colombia.