sábado, 5 de mayo de 2018

Venezuela y el extractivismo petrolero (*)


Si hay un país Latinoamericano que conozca de cerca lo que es petróleo, falso desarrollo y extractivismo es Venezuela. Desde 1922 con la concesión dada a la Royal Dutch-Shell, sobre el pozo Barroso II y hasta el día de hoy, la República Bolivariana de Venezuela ha padecido los avatares de poseer una inmensa riqueza bajo el subsuelo que ha estado lejos de materializarse en beneficios reales para la población más desfavorecida y que bien pudo haber servido de inspiración para que Gabriel García Marquez y su realismo mágico hicieran una extensa novela.

Los números de la historia petrolera venezolana son más que asombrosos, a la fecha se han extraído, por lo menos, 63 mil millones de barriles de crudo, equivalentes a 3,8 billones de dólares a precios actuales, a su vez aún queda por extraer la astronómica cifra de 297.500 millones de barriles certificados. No obstante los números podrían ir más allá, de acuerdo al Servicio Geológico de los Estados Unidos, Venezuela posee en realidad 513.000 millones de barriles extraíbles, mientras que estimaciones propias de Petróleos de Venezuela (PDVSA) sitúan el total de crudo depositado bajo el subsuelo en 1,3 billones, suficientes para abastecer al planeta entero por 37 años de forma ininterrumpida.

Tomando en cuenta sólo las reservas plenamente certificadas, Venezuela se convierte en el primer depósito de crudo del planeta, estados como Anzoateguí de poco más de 40 mil kilómetros cuadrados, poseen tres veces más petróleo que todos los demás países de Latinoamérica juntos, a su vez cuencas como la del Lago de Maracaibo superan por más de diez las reservas petroleras de Colombia.

Esto da pie para que en el imaginario general se haya formado la falsa idea del desarrollo a través de la explotación petrolera, lo que ha conducido desde finales de la década de los 30 del siglo pasado, a la instauración del Petro Estado como estructura política y económica que mueve, pero también vuelve estéril cualquier iniciativa que no vaya en torno a éste. Es importante destacar que la figura del Petro Estado no nació de manera natural, sino que fue impuesta por factores hegemónicos mundiales que, por medio de lo que se conoce como la división internacional del trabajo, dieron a cada uno de los países suplidores de materia prima un papel por jugar dentro del entramado capitalista mundial, así Colombia se especializó en producir café, Centroamérica frutas y Venezuela petróleo, por sólo poner un par de ejemplos.

Políticos, empresarios y medios de comunicación repiten al unísono y generación tras generación una frase atribuida a Arturo Uslar Pietri hace más de 80 años, la cual llama a “sembrar el petróleo”, es decir a invertir los ingresos de la renta petrolera en desarrollo y diversificación económica. Contrario a lo que se piensa, la dependencia petrolera ha dejado más distorsiones que beneficios, a su vez genera inequidad, parasitismo industrial, paternalismo, daños ecológicos irreversibles y mucha corrupción.

El ascenso en el precio internacional del barril de crudo avizora el nacimiento de una nueva etapa de derroche con divisas por doquier, pero también el advenimiento de una posterior etapa de escasez, endeudamiento y crisis como la que se vive en estos momentos. Se presenta entonces un reflujo de divisas, que se mezcla con distorsiones y que genera lo que se conoce como la infaltable “enfermedad holandesa”.

Desde la guerra árabe-israelí de Yon Kippur en 1973, el PIB venezolano se ha comportado de manera muy semejante al precio del petróleo, si éste asciende el PIB se expande, si éste decrece, el PIB retrocede. Debido a esta dependencia, cerca del 92% de las divisas que produce el país las origina la exportación petrolera, y tan sólo el 2%, es decir poco menos de 2 mil millones de dólares, las produce el sector privado, mientras que al momento de hacer uso de las divisas, el sector privado consume hasta 40 mil millones de dólares en un sólo año. Ello ha dado pie para que una clase elitesca, con la anuencia de altos funcionarios públicos, prefiera mantener la economía de puertos que producir.

La inmensa cantidad de dólares que ingresan a la economía, aún con los precios del petróleo bajos, encandila a la totalidad de la sociedad y da pie para que se ignore por completo el llamado pasivo ambiental. Esto ha llevado a que el Lago de Maracaibo sea considerado una inmensa cloaca, producto de infinidad de derrames petroleros ocurridos tanto en territorio venezolano como en territorio colombiano, siendo importante acotar que buena parte del oleoducto Caño Limón-Coveñas circula por la cuenca del Lago. Más recientemente, y a pesar de algunos avances en materia ambiental tales como la Constitución Bolivariana o la Ley de Aguas, el ejecutivo nacional se ha puesto como meta la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco, espacio geográfico que contiene el 90% del total de reservas de crudo del país y que se caracteriza por ser del tipo extrapesado altamente viscoso. De llevarse a cabo este proceso de explotación tal como está planteado, el río Orinoco, el quinto más largo del mundo y el segundo en cuanto a volumen de agua, estaría gravemente afectado, pues producir un barril de petróleo implicaría el uso de entre 460 y 700 litros de agua, un verdadero ecocidio si tomamos en cuenta que la meta para 2019 era la producción de 4 millones de barriles/día.

Los procesos extractivistas en general afectan de manera especial a las poblaciones más vulnerables que no figuran para las estadísticas del desarrollo centro periférico. La contaminación de las aguas, la desaparición de los bosques y su inmensa riqueza en flora y fauna, la desertificación de los suelos, el amenazante cambio climático y la aparición de posteriores enfermedades castigan con especial inclemencia a los pobres de Latinoamérica y de los llamados “países en vías de desarrollo”. La respuesta que ofrece el capital es cada vez más depredadora y violenta, el capitalismo tradicional que conocíamos, hasta hace unos años, de explotación de recursos con la anuencia de los gobiernos de turno se ha venido transformando, de acuerdo a los más recientes conflictos bélicos, en capitalismo por despojo.

Venezuela no escapa de la codicia del capital, la constante preocupación que manifiestan los Estados Unidos y la Unión Europea por lo que ocurre en el país es, en realidad, la necesidad del capitalismo corporativo de apropiarse, por la vía del despojo, de las inmensas riquezas de petróleo, oro, diamantes, coltán, gas y torio que por cosas de la providencia posee la República Bolivariana. Dichas reservas,  valoradas en más de 58 billones de dólares, garantizaría la supremacía militar, económica y tecnológica de los Estados Unidos, frente el amenazante ascenso de potencias como China, India y Rusia.


Oscar Javier Forero
Economista

(*) Artículo publicado originalmente para la edición Nº 138 de "Periferia Comunicación Alternativa". Mayo de 2018. Medellín, Colombia. 




lunes, 16 de abril de 2018

Hugo Chávez y la visibilización de los invisibles (*)


Por: Oscar Javier Forero
Economista
  
Hablar de Hugo Chávez es hablar de polémica, de discurso encendido, de antiimperialismo y de excelente capacidad oratoria. Desde aquel 4 de febrero de 1992, cuando siendo un desconocido pronuncia el “por ahora”, hasta su siembra el 05 de marzo de 2013, captó la atención de buena parte del mundo, incluyendo a quienes abiertamente le odiaban. Es ampliamente difundido en Venezuela la experiencia de enconados opositores, antichavistas “hasta la médula” que no dejaban de sintonizar todos los domingos Aló Presidente, programa de radio y televisión en el que el Jefe de Estado abordaba diversos temas por hasta 8 horas continuas.

¿Qué hizo que casi la totalidad de un país se volcara bien sea a apoyar o a rechazar a Chávez? ¿Qué hizo que poderosos medios de comunicación, corporaciones y líderes mundiales pusieran los ojos en Venezuela? ¿Por qué durante 14 procesos electorales tan sólo perdió uno? La retórica simplista nos dice que era un líder populista, que manipulaba a su pueblo a través de dádivas y que tenía en su mente un proyecto autócrata, otros más imaginativos lo acusaban de loco y hasta miembro de una especie de culto casi satánico.

Sin embargo, la realidad es otra, si bien Chávez no fue un dios, aun cuando lo han querido endiosar, si es importante destacar que significó para la Revolución Bolivariana e incluso para el movimiento popular latinoamericano y mundial, el catalizador que contuvo, por lo menos por dos décadas, los procesos entreguistas y neoliberales que amenazaban al continente.

Es importante mencionar que Hugo Chávez llega al poder, no por méritos de la izquierda, la cual estaba en franco retroceso tanto político como ideológico, sino por la precaria situación que vivía la población venezolana, pudiéndose resumir en una sola palabra: Exclusión. Esto resulta clave para entender el por qué un militar de rango medio, con tinte nacionalista, sin estar apoyado por los partidos tradicionales y que no pertenecía a la elite logra quedarse con el poder.

Es la exclusión el detonante que derrumba la denominada cuarta república y el esplendor que vivía una pequeña pero opulenta clase social que disfrutaba de las mieles del petroestado. Para 1993, FUNDACREDESA, una institución gubernamental, estimaba, entre otras cosas que “El 1,07% de la población vive en la opulencia (cuatro mil familias). El 7,09% vive en relativo confort (15 mil familias). La clase media se ha reducido al 13,6%. El 37,6% conforma la clase obrera del país, unos 7 millones y el 40,34% son marginales, desclasados (cerca de 8 millones)”. (Diario El Globo, 26/02/1993)

Una vez Chávez asume la presidencia, comienza a realizar una serie de transformaciones que cobraron su mayor éxito luego del fallido golpe de Estado proyanqui de 2002, dicho éxito se debió a que, para superar las trabas y la burocracia típica del Estado burgués, creó una especie de instituciones paraestatales a las que llamó misiones sociales, que ofrecieron soluciones inmediatas a la población en temas sensibles como alimentación, salud, educación e identidad.

De esta forma se daba inicio a una etapa en la cual los índices de pobreza, comienzan a retroceder por primera vez en años, con resultados excepcionales, lo que prendió las alarmas de poderosos intereses políticos transnacionales que temían la propagación por la región de la experiencia venezolana, más cuando la dialéctica de la propia Revolución había transformado al Chávez, soldado nacionalista, en un Comandante cada vez más radical y socialista.
En el plano meramente económico es importante destacar algunos datos y cifras de organismos multilaterales, que ofrecen luces y desmontan mitos. Antes que nada es perentorio acotar que si bien Chávez fue un militante del socialismo, la economía venezolana nunca trascendió el capitalismo, la vieja estructura del Estado burgués permaneció casi intacta. Ello no le quita méritos al enorme trabajo realizado por su gobierno, no olvidemos el estado y las condiciones en que se encontraba la República antes de 1998.

Indicadores como el PIB crecieron a un ritmo acelerado, el coeficiente de Gini que mide la desigualdad se redujo 20% en tan solo una década, siendo el más bajo de toda América Latina, no en vano, de acuerdo a la CEPAL, la pobreza pasó de 75,5% en 1997 a 25% en 2012, a través de las misiones sociales la patria se volvió una escuela, más de 3 millones de mujeres, obreros y personas de la tercera edad volvieron al aula lo que generó procesos no sólo de educación sino de empoderamiento, la matrícula universitaria creció como nunca, lo que antes era un privilegio pasó a ser parte de la cotidianidad, a través de convenios con Cuba se logró brindar atención gratuita y de calidad a sectores populares y zonas apartadas en las que nunca había llegado un médico. En fin, fue una época dorada, en la que negar el enorme crecimiento cuantitativo que tuvo el pueblo venezolano no es más que un signo de profundo sesgo e ignorancia.
Aunque parezca paradójico, el mayor logro de Chávez no se puede medir ni en dólares, ni en cifras o porcentajes, pues trasciende lo economicista. Haber revivido el sentido de patria, haber sacado a Bolívar de las academias, empoderar al pueblo no sólo a través de las leyes sino del despertar de una masa que se encontraba acéfala e inerte, sembrar en la mente de millones de venezolanos la semilla de la independencia, el antiimperialismo y la lucha por el socialismo, contagiar a jóvenes y niños por la defensa de lo nuestro y visibilizar a los históricamente excluidos, a los nadies, a los explotados, a los que sólo aparecían en las páginas de sucesos, a las amas de casa que no contaban para las estadísticas oficiales, a los abuelos que permanecían casi inmóviles por ya no ser útil al sistema, a los millones de jóvenes que por no tener recursos económicos estábamos destinados al hampa o en el mejor de los casos a servir de fuente de enriquecimiento de unos pocos, fue su más grande éxito.

Aun cuando las condiciones materiales en Venezuela no son las mejores, aun cuando EEUU arrecia las sanciones para ahorcar la economía y aun cuando se han perdido muchos de los logros alcanzados, la figura, el liderazgo y la tenacidad del Comandante Chávez siguen presentes. En cualquier barrio o aldea se percibe el inmenso sustrato bolivariano que brota por las venas de millones de venezolanos y que no se borrará pese a las adversidades ¿Lo habrá tomado en cuenta el imperialismo?

Contó Galeano que le preguntó a un humilde venezolano durante un proceso electoral “¿Y usted por qué vota a Chávez?” y éste le respondió “Porque no quiero volverme invisible nunca más”.

 
(*) Este artículo fue publicado originalmente en la edición N° 137 de "Periferia Comunicación Alternativa". Abril de 2018. Medellín, Colombia.

jueves, 22 de marzo de 2018

Reconversión monetaria: ¿Necesaria o Innecesaria?



Por: Oscar Javier Forero

El Presidente de la República acaba de anunciar una reconversión monetaria, la primera de su gobierno y la segunda de la Revolución Bolivariana, la cual desde ya es vista por la población con muchas dudas, temores y escepticismo. No obstante, de manera informal la economía venezolana ya venía asumiendo una especie de reconversión producto de la galopante hiperinflación. Así, lo que realmente es un millón se menciona simplemente como "mil". En las calles y establecimientos ya es común observar vitrinas con precios en los que tanto usuario como vendedor entienden que quinientos, mil y cinco mil son en realidad, y de acuerdo al actual cono monetario, quinientos mil, un millón y cinco millones.


Nuestra moneda oficial, el bolívar no sólo esta hiperdevaluado sino que también tiene un creciente riesgo de desaparecer bien sea por otra moneda nacional o incluso por una moneda internacional, como por ejemplo el dólar estadounidense o el peso colombiano. Ya es común observar en las calles que algunos billetes del cono monetario no son aceptados por la oblación, específicamente los de dos, cinco, diez y veinte bolívares. Algo semejante está ocurriendo con los billetes de cincuenta y cien bolívares: En las zonas de frontera ya no sólo son menor valorados que los billetes de nueva denominación, sino que no son aceptados. Para entender la aseveración sobre el por qué el bolívar tiene riesgo de desaparecer es siendo importante recordar que "El papel moneda tiene valor porque circula" (Marx, Carlos).
 
La reconversión monetaria ha estado presente en las economías que han padecido los estragos de la hiperinflación, llegando a tener que repetirse dicho proceso por dos y hasta tres veces, en el caso especifico de Brasil, que vivió una crisis semejante por más de 10 años, se eliminaron 12 ceros a la moneda, es decir lo que era un billón (1.000.000.000.000) paso a ser uno (1).

Se podría definir como una medida necesaria, que se encontraba dentro de las estimaciones para este año (ver: https://economiayrebelion.blogspot.com/2018/01/el-escenario-economico-venezolano-para.html) y que ha sido acelerada por la creciente hiperinflación, la escasez de efectivo y el ya mencionado riesgo de desaparecer la moneda.

Resulta por lo tanto una medida además de necesaria, acertada para facilitar los procesos contables y para, en caso de que se haga de manera correcta, evitar el contrabando de billetes hacia otros países. Lo que evidentemente no puede parecer acertado es que hayamos tenido que llegar a esta situación, más cuando se ha podido evitar a través de política monetaria.

De igual forma es importante destacar desde ya que la reconversión monetaria es una consecuencia y no una causa de la inflación, que la misma no tiene la capacidad de contener la escalada de precios, es decir que sino se hace nada (Como ocurre en la actualidad) los precios continuaran al alza con una fuerte tendencia a incrementarse la velocidad de la espiral, es decir con aumentos ya no diarios, como estamos en este momento, sino por horas.

Aún tomando medidas al respecto la espiral seguirá generando afectaciones significativas al bolsillo de los venezolanos, esto significa que la dinámica hiperinflacionaria obligará y conducirá a que dentro de dos años probablemente se tenga que hacer, en el mejor de los casos, un nuevo proceso de eliminación de ceros, de lo contrario estaremos anunciando la puesta en circulación de una nueva moneda y el entierro definitivo del bolívar.

jueves, 8 de marzo de 2018

Cuando el Bolívar valía más que el Dólar. Una Leyenda Urbana

  
Por Víctor Torrealba @m0nedavenezuela.

Hace varios meses escribímos un artículo titulado: Cronología de la devaluación del Bolívar Venezolano, donde se mostraba en detalle las variaciones de la cotización OFICIAL del Bolívar Venezolano vs. Dólar Estadounidense, desde antes de Juan Vicente Gómez, cuando la tasa de cambio era 1 a 1, hasta nuestros días. 

Resulta que desde que se escribió el artículo, casi a diario recibíamos e-mails, tweets y DM (de los que se envían en Twitter) reclamándo que en el artículo no salía el periodo entre 1953 y 1957, cuando gobernaba Pérez Jiménez, periodo en el cual “supuestamente” el Bolívar valía más que el Dólar Americano.

Me pareció extraña esa afirmación ya que en la investigación realizada, en ningún momento de la historia ocurrió tal fenómeno, pero como al acercarse el 23 de Enero, fecha en que fue derrocado Pérez Jiménez, los reclamos se han ido incrementando, decidí averiguar de donde salió ese cuento de que: “El Bolívar era la moneda más valiosa en todo el planeta tierra”.

Por curiosidad envié a la cuenta twitter de Monedas de Venezuela: (@m0nedaVenezuela), la cual tiene ¡más de 75 mil seguidores!, la siguiente pregunta: 

★TRIVIA★: Entre 1953 y 1957 durante el gobierno de Pérez Jiménez ¿Es cierto que el Bolívar supero al Dólar ó es solo una Leyenda Urbana?

¡Las respuestas me dejaron como Condorito!, en 3 días que estuve “tuiteando” la trivia, recibí más de 2 mil respuestas y con la excepción de 54 personas, todos los demás estaban convencidos de que era CIERTO y los más “sabiondos” me mandaban a investigar y a leer historia, y que acomodara de una buena vez el artículo de la Devaluación del Bolívar.
Haciendo una pequeña búsqueda en Google de la oración “Cuando el Bolívar valía más que el Dolar”, podemos ver de donde sale esta falsa creencia. Como respuesta a esta búsqueda, Google regresa casi medio millón de resultados, pero asombrosamente, ¡casi todos dicen lo mismo! Con pequeñas variaciones, los artículos publicados sin citar a fuente alguna, dicen lo siguiente:
“Entre 1953 y 1957 durante el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, Venezuela vivió un increíble periodo de prosperidad económica. La producción Venezolana y PIB per cápita se elevó 60% más que el de Estados Unidos y Gran Bretaña hasta el año 1957. Para 1956 La moneda venezolana llegó a ser la de mayor valor en todo el mundo, superando al dolar estadounidense. Había una Revaluación constante del bolívar, esto debido a la increíble política económica que se llevaba, cada día la moneda venezolana valía más frente a las monedas extranjeras como el dólar americano. Los consulados de Venezuela en España, Italia y otros países, todos los días, estaban llenos de gente de esas nacionalidades buscando visas para venirse a Venezuela. Pero hay más, en el año 1956 “EN TODO EL MUNDO”, una sola moneda valía más que todas las otras… La moneda que tenía más valor en todo el mundo, ese año, era el bolívar. ¡Imagínense los estadounidenses preferían tener sus ahorros en bolívares y no dólares! ”
    
Me reí bastante cuando leí todo eso, suena muy bonito y ojalá hubiera sido verdad, pero es completamente falso.

Entre los años 1953 y 1957 Venezuela tenía un cambio Oficial fijo de 3,35 Bs. por Dólar, es decir: 1 Dólar costaba 3,35 Bolívares. (1 usd to vef)

Pruebas:
Prueba 01:Libro Oficial del Banco Central de Venezuela.
De la pagina web del Banco Central de Venezuela, en este link se puede bajar en formato PDF el Libro ESTADISTICAS DE VENEZUELA (1949-1999) editado por el propio Banco Central de Venezuela y en la página 55 aparece la siguiente tabla titulada: MERCADO CAMBIARIO. TIPOS DE CAMBIO PROMEDIO PONDERADO DEL BANCO CENTRAL DE VENEZUELA Y DE LOS BANCOS COMERCIALES (Bs/$):

 La tabla refleja el MERCADO CAMBIARIO durante varios años y podemos observar que entre 1941 y 1962 el tipo de cambio se mantuvo en 3,35Bs/US$. Prueba 02: Reportes Anuales del Bank for International Settlements (BIS)
El Bank for International Settlements (BIS), fundado el 17 de mayo de 1930, es la organización financiera internacional más antigua del mundo. En su página web suministran registos históricos de sus Reportes Anuales. ( En este link los pueden bajar en formato PDF Reportes Anuales).

Me tomé la molestia de bajar los reportes desde el año 1952 hasta 1961, entre la información que suministran, aparecen los tipos de cambio de las monedas en todo el mundo.
Con la información de cada reporte, construí la siguiente tabla, donde se muestra que el tipo de cambio de Venezuela entre 1953 y 1962 era de 3.35 Bs / US$
Prueba 03: Recibo de Banco. Año 1955. Gentilmente Jose M. Marino @josemarinor, uno de nuestros seguidores en twitter, me envió la foto de un recibo bancario donde se refleja la compra de un cheque en Dólares.
 
Podemos ver que la fecha es 1955 y la tasa de cambio aplicada fue de 3.35 Bs / US$
 
Para finalizar podemos decir que durante la época de Pérez Jiménez la fortaleza del Bolívar es incuestionable, tanto en Venezuela como en los mercados mundiales, existiendo una estabilidad invariable de la moneda. Este periodo se caracterizó por una mínima deuda externa y unas sólidas reservas en oro, cumpliendo el BCV con su función de darle fuerza al Bolívar. 

Pero la LEYENDA del Bolívar, como la moneda más Fuerte del Sistema Solar, es solo una mentira que muchos quieren creer para aislarse un poco del desastre económico en que actualmente estamos metidos.

Moraleja: ¡No todo lo que sale escrito en Internet es cierto. Verifiquen las fuentes.



martes, 6 de marzo de 2018

Venezuela: Las remesas "bajo cuerda" abren una nueva grieta en la economía


 Por: RT/Nazareth Balbas

La queja es común entre empresarios y comerciantes que en los últimos meses han visto mermar sus nóminas de empleados por sucesivas renuncias: "Es que ya nadie quiere trabajar si recibe, desde afuera, 50 dólares al mes", confiesa.

Estamos en Venezuela, un país que desde hace cuatro años vive una profunda recesión económica provocada por varios factores: la fuerte caída y lenta recuperación de los precios del petróleo, su principal producto de exportación y casi exclusiva fuente de divisas; el sabotaje a la economía mediante la "guerra económica" de factores empresariales, según el gobierno; y, más recientemente, las severas sanciones unilaterales impuestas por EE.UU., que han contribuido a una suerte de 'bloqueo de facto' en el mercado financiero internacional.

La coyuntura, que se ha agravado con el paso de los últimos meses e incluso días, tiene sus características propias y fenómenos que se mueven con la misma rapidez del metabolismo económico. Uno de ellos es relativamente nuevo para el país: el envío de remesas de dinero, desde el exterior, a personas particulares. Aunque a simple vista parezca un respiro para quienes las reciben, han empezado a abrir una grieta feroz que promete prolongarse por las distorsiones del mercado paralelo.

Las vacas flacas

En Venezuela rige un control cambiario desde 2003, promovido por el entonces presidente Hugo Chávez, con el objetivo de impedir la fuga de capitales que empezó a presentarse en el país después del golpe de Estado y sabotaje a la industria petrolera (2002-2003), durante los primeros años de su mandato.

El gobierno trató de ponerle freno a la salida de divisas mediante mecanismos que permitieran controlar quiénes tenían acceso a dólares preferenciales para la importación de bienes, materias primas, viajes al exterior y hasta remesas a venezolanos residenciados en otros países. Con un barril de petróleo que iba en escalada desde los 23 dólares (abril, 2003) hasta alcanzar un pico de 139 dólares justo antes de la crisis económica mundial en 2008, la renta se repartió a manos llenas.

El fenómeno se mantuvo después de la crisis y continuó pese a la poco espectacular recuperación de los precios del petróleo, hasta que el monto asignado para remesas al exterior comenzó a ser un pesado fardo: "Ahorita está autorizado hasta 900 dólares por persona. Es mucho y ese concepto ha venido aumentando", se quejaba en 2014 el entonces ministro de Economía, Rafael Ramírez.

Por vía de esas remesas, de Venezuela salían más de 1.000 millones de dólares anuales, un monto que se incrementó hasta alcanzar los 1.117 millones de dólares en 2013, según cifras del Banco Mundial (BM); buena parte de ese dinero, además, se fugaba mediante irregularidades. Colombia era uno de los principales destinos de esas divisas, tal como lo revela un informe de 2007 realizado por el Banco de la República.

En 2014, sin embargo, la crisis económica generada por la caída de los precios del petróleo dinamitó la capacidad financiera de Venezuela y el chorro de dólares empezó a cerrarse, al punto de que en la actualidad, el país suramericano se ha vuelto un receptor de remesas personales. El detalle incómodo es que ese fenómeno tiene poca o mínima incidencia en las cuentas nacionales. ¿Por qué?

Dólares 'bajo cuerda'

Aunque algunos titulares de la prensa venezolana señalen que gran parte de las familias asentadas en el país reciben algún tipo de remesa desde el exterior, lo cierto es que no hay estadísticas oficiales que respalden esa afirmación. Una fuente ligada al Banco Central de Venezuela (BCV) explicó que "hay poca información" porque "el sistema bancario reporta poco o nada al respecto" y "la supervisión es escasa".

El año pasado, un grupo de universidades venezolanas hizo una Encuesta de Condiciones de Vida (Enconvi, 2017) para tratar de caracterizar a la migración y su impacto en la economía nacional. Según ese estudio, más de 10 % de la población ha emigrado, es decir, unos tres millones de personas.

Sin embargo, si se compara con las estadísticas de la ONU al cierre del año pasado, la cifra es exagerada. De acuerdo a las mediciones de esa organización, un total de 1.025.009 personas salieron de Venezuela para establecerse en otros países, lo que representa 3,4 % de la población. Lo llamativo es que buena parte de quienes deciden emigrar están en edad productiva y cuentan "con un perfil relativamente calificado", porque al menos la mitad de ellos ha culminado sus estudios universitarios.

De ese porcentaje, se estima que buena parte envía remesas a sus familiares en Venezuela. En mayo del año pasado, el diario Panorama refería que el envío de dinero desde el exterior se había disparado en 40 %; pero a diferencia de países como Honduras o Colombia (que contabilizan ese ingreso a las cuentas nacionales), los montos que llegan a la nación suramericana pasan por canales al margen de la legalidad y alimentan el voraz metabolismo del dólar paralelo.

¿En qué consiste?

Las estadísticas disponible solo cubren hasta 2016. Según el Banco Mundial, en ese año ingresaron a Venezuela 279 millones de dólares por concepto de remesas. Esa tendencia había empezado a ponerse en alza en 2012, año en que la enfermedad del presidente Hugo Chávez comenzó a agravarse y las posibilidades de su recuperación física se evidenciaron escasas. 

Para el economista Óscar Forero, si bien el envío de remesas es rentable en países donde la moneda local está depreciada con respecto al dólar, en Venezuela hay dos factores que impiden que esos recursos sean inyectados a su economía: la 'triangulación' a través de Colombia y el dólar ilegal.

El tipo de cambio oficial -conocido como tasa Dicom- está nueve veces por debajo de la cotización ilegal de la divisa norteamericana. Esta distorsión es alentada por casas de cambio ubicadas en Cúcuta, Colombia.

Forero explica que muchos venezolanos cruzan la frontera para recibir las remesas de sus familiares en territorio colombiano y reingresar al país con dólares, que luego vuelven a transar en el lucrativo mercado paralelo. ¿El resultado? Un alivio económico para muchas familias golpeadas por la crisis y un empuje directo a la hiperinflación, el negocio de los ilícitos cambiarios y la improductividad.

El economista destaca que el dato más revelador de esa realidad es que en el Norte de Santander (la región fronteriza con Venezuela de mayor movimiento humano y comercial) la recepción de remesas provenientes de España y EE.UU. se disparó en 86 % en apenas un año, al pasar de 68,7 millones de dólares en 2016 a 127,8 millones en 2017, tal como constata el diario La Opinión: "Buena parte de ese ingreso se debe a los venezolanos que reciben sus remesas allá para luego reingresar a Venezuela, en eso consiste el proceso de triangulación".

Para no tener que movilizarse hasta la frontera, muchos venezolanos que reciben remesas recurren a otro mecanismo: contactan en San Cristóbal o Cúcuta (ciudades situadas a uno y oro lado de la frontera común) a personas o establecimientos comerciales que disponen de cuentas bancarias en dólares, a quienes les depositan las divisas para que estos, a su vez, giren pagos en bolívares al destinatario final, a una tasa mutuamente acordada y cercana a la cotización ilegal.

Empleos y productividad

Uno de los aspectos más preocupantes de esta dinámica, expone Forero, es que puede influir de manera negativa en el Producto Interno Bruto (PIB) del país, "mucho más de lo que se ha estimado".

"Hay que tomar en cuenta, por ejemplo, la deserción laboral", acota. El salario mínimo de un venezolano, según el más reciente incremento, equivale a unos 35 dólares a tasa Dicom y a unos 6 dólares si se cotiza al mercado paralelo: "Mucha gente prefiere quedarse en su casa esperando 30 dólares de un familiar, porque los puede cambiar a la tasa ilegal, en vez de salir todos los días a una oficina donde tiene que hacer gastos de pasajes, comer mal y andar con el estrés propio de la cotidianidad, por una remuneración que no cubre sus necesidades".

Este ingreso también contribuye a la ya elevada inflación, dado que las familias que tienen algún acceso a dólares pueden comprar productos que son prohibitivos para una gran parte de la población, y los precios de estos empiezan a elevarse. Esas distorsiones, apunta Forero, no sólo hacen más difícil un proceso de recuperación económica, sino que han contribuido al "cierre técnico" de empresas e instituciones por falta de personal.

¿Qué hacer?

A principios de este año, el presidente Maduro anunció la apertura del sistema Dicom para captar las remesas provenientes del exterior. Sin embargo, la tasa ofrecida por el Estado a los potenciales interesados sigue estando muy por debajo de la oferta ilegal.

"Eso no se decreta, se construye. Deben ofrecerse facilidades para que sea más atractivo para alguien enviar dinero por vía regular que por el mercado paralelo", afirma Forero, quien considera que esa política debe aplicarse con celeridad para frenar las operaciones ilegales en Cúcuta, "que solo le generan utilidades al Estado colombiano, con recursos que deberían llegar directamente a Venezuela".

Su propuesta implica varias medidas: ajustar el valor del dólar a una tasa de entre 80.000 y 100.000 bolívares (algo más de 50 % por debajo del precio de la actual tasa ilegal); brindar incentivos fiscales a quienes utilicen el sistema legal, como reducciones del Impuesto Sobre la Renta (ISRL) o facilidades de crédito en la banca pública; y dar seguimiento y sanciones a quienes transen sus remesas en el mercado ilícito.

"Mientras no se apliquen políticas cambiarias eficientes, las brechas van a seguir en alza", apunta Forero. Y la grieta, que por ahora es incipiente, podría convertirse en una fisura irreparable para la ya comprometida economía venezolana.